Cuando una molécula absorbe luz y
es llevada a un estado excitado puede darlugar a una reacción en donde
se modifica la estructura de la molécula. Estas reacciones, llamadas
fotoquímicas, están presentes en varios procesos de la Naturaleza que
resultan fundamentales para la vida, como la fotosíntesis que nos aporta
el oxígeno para respirar, el ozono de la troposfera que filtra la
dañina radiación ultravioleta procedente del Sol o los procesos que
tienen lugar en la retina del ojo para que podamos ver.

En una reacción química, la conversión de los
reactivos en productos suele seguir un perfil energético como el mostrado en la
Figura 26. Contrariamente a lo que ocurre en el mundo cuántico, donde la
energía se intercambia en forma de “paquetes” o cuantos, en una reacción no
basta con liberar o aportar la diferencia de energía entre los reactivos y
productos. Como puede observarse, es preciso superar una barrera energética que
separa a los reactivos y a los productos,
llamada energía de activación.
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Figura 26. Perfil energético de una reacción
química. (Fuente: Elaboración propia)
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Habitualmente, muchas reacciones tienen unos valores de
energía de activación que pueden superarse por aporte de calor. A temperatura
ambiente, la energía térmica aportada por el medio a una mezcla de reacción se
sitúa en el orden de los 80 KJ·mol-1. Sin embargo, existen otras muchas
reacciones que tienen energías de activación tan elevadas que es imposible
superarlas aportando calor, ya que los reactivos incluso pueden degradarse
antes de reaccionar, especialmente los compuestos orgánicos.
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Figura 27. Perfil energético para
una reacción fotoquímica. (Fuente: Elaboración propia) |
Ante esta problemática, la Fotoquímica aporta como solución
la energía que las moléculas pueden llegar a absorber al interaccionar con la
luz. Para el intervalo de radiaciones electromagnéticas comprendidas entre 150
y 800 nm se abarca un rango de energías que van desde los 800 hasta los 150
KJ·mol-1, respectivamente. Esto permite que reacciones que es
imposible que puedan tener lugar térmicamente, en cambio, puedan inducirse si
los reactivos absorben luz, dando lugar a las llamadas reacciones fotoquímicas.
Incluso existen casos en los que, a partir de los estados excitados de los
reactivos, es posible acceder a otro tipo de productos diferentes a los que se
obtendrían por reacciones térmicas convencionales (Figura 27).
Un ejemplo de reacción que es imposible realizar aportando
calor pero viable utilizando luz es la isomerización cis-trans de los alquenos.
En la Figura 28 se representan estos isómeros para la molécula de 2-buteno. En
el isómero cis los dos grupos metilo (o los dos hidrógenos) se encuentran
situados al mismo lado del plano, mientras que en el isómero trans estos grupos
se encuentran dispuestos en posiciones alternadas.
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Figura 28. Derecha:
Isómero cis del 2-buteno.
Izquierda: Isómero trans del 2-buteno. (Fuente:
Wikimedia)
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Figura 29. Nube electrónica del
enlace p
en un alqueno. (Fuente: Wikimedia) |
La isomerización cis-trans de alquenos inducida por la luz es
un proceso que está presente en el mecanismo de la visión. El retinal es una
molécula que se encuentra covalentemente unida a una proteína, la opsina, en la
retina del ojo humano. La molécula que resulta, llamada rodopsina, absorbe luz
en la región visible del espectro (Cuadro (1) de la Figura 30). Tras la
absorción de luz, la molécula de retinal sufre una isomerización en uno de sus
dobles enlaces (Cuadro (2) de la Figura 30). Como consecuencia del cambio
estructural, se produce la separación entre la molécula de retinal y la
proteína, que, individualmente, no son capaces de absorber luz visible (Cuadro
(3) de la Figura 30). El retinal vuelve a sufrir una isomerización del doble
enlace catalizada enzimáticamente (Cuadro (4) de la Figura 30), uniéndose de
nuevo a la opsina y dando lugar a que el ciclo vuelva a repetirse. El cambio en
la configuración del doble enlace y la separación entre el retinal y la
proteína se traduce en una señal que viaja a través del nervio óptico al
cerebro, para ser interpretado allí como visión y color. En la Figura 31 se muestran
dos imágenes de retinal en el interior de la opsina, tanto en su configuración
cis previa a la absorción de luz como en la configuración trans, posterior a la
absorción de luz.
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Figura 30.
Proceso de isomerización inducida por luz del retinal, involucrado en el
mecanismo de la visión.
(Fuente: Elaboración propia)
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Figura 31.
Izquierda: Configuración cis del retinol previa
a la absorción de luz.
Derecha: Configuración trans del retinol posterior a
la absorción de luz.
(Fuente: Elaboración propia empleando Visual
Molecular Dynamics a partir de datos disponibles en Protein Data Bank)
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